Loading...
Inicio / o LABORATORIO / Ver o aire

Ver o aire 2

 

Cuando no hay obstáculos entre dos objetos, solemos decir que entre ellos no hay nada. Y aunque es cierto que entre ellos no se ve nada, no lo es que no lo haya.

Porque en realidad, hay una masa gaseosa formada por nitrógeno en un 71%, con un 21% de oxígeno y además, dióxido de Carbono, gases nobles e hidrógeno, entre otros, y en bastante menor cantidad. Se llama aire. Esta masa, en movimiento, tiene fuerza suficiente para arrancar árboles, arrastrar coches, e incluso tirar casas, si es suficientemente fuerte. Se llama viento.

O sea que cuando decimos “nada”, no estamos siendo nada precisos. Lo que sí es verdad es que no vemos nada, y esto ocurre porque el aire tiene un índice de refracción muy cercano a 1 (1,00029, concretamente), muy próximo al del vacío (que es 1), y por este motivo, cuando la luz lo atraviesa, no cambia de dirección en absoluto. Y cuando la luz no cambia de dirección, no vemos.

Cuando vemos un objeto, lo que está pasando es que un haz de luz rebota en él y nos da en la retina. Entonces, el cerebro recibe una señal y se completa el fenómeno de la visión. Si la luz no rebota en ese objeto, la retina no recibe radiación, y el cerebro no recibe ninguna señal. Y no lo vemos.

Por eso nos perdemos el viento, y las formas que crea al introducirse entre las ramas de los árboles, girar en las esquinas de los edificios o cambiar de velocidad. Salvo que haya humo. Entonces, partículas en las que sí rebota la luz, se entremezclan con los átomos invisibles que forman el aire y nos revelan esas formas, con geometrías sorprendentes. Como cuando vemos un tornado.

 

DAVID RODRÍGUEZ

Share